Sonrisa y Dientes Sanos
La odontología integral incluye todos aquellos tratamientos que buscan mantener la salud, la función y la estética de los dientes naturales, así como sus estructuras relacionadas (encías, paladar, mucosa oral, etc.).
El odontólogo se encarga del control y diagnóstico inicial de cualquier enfermedad bucal que pudiera haber; trata la mayor parte de problemas de caries, así como otras patologías primarias, y cuando es necesario deriva al paciente al especialista apropiado.
Cuando sonríes el cerebro interpreta que estás contento (a) y libera sustancias como endorfinas, serotonina y otros analgésicos naturales, que ayudan a tener una sensación de bienestar y reducir los niveles de dolor y estrés.
A su vez la risa y la sonrisa se asocian con la reducción de hormonas causantes del estrés como la adrenalina, el cortisol y la dopamina.
Sonreír y tener un buen humor se asocia con una disminución de la presión arterial y una mayor protección frente a algunas enfermedades cardiovasculares.
La sonrisa puede ayudar a reforzar el sistema inmunitario, prevenir diferentes patologías y tener una mejor recuperación en caso de padecerlas.
Según diferentes estudios, las personas que sonríen viven entre 4 y 7 años más que las que siempre están serias.
Reír relaja y disminuye el miedo, incluso puede ser muy útil para aquellas personas que tienen fobia al dentista.
Si acudes al dentista para hacerte revisiones periódicas y sigues sus indicaciones sobre hábitos de higiene, vas a prevenir las dos principales enfermedades que existen en la odontología, la caries y la enfermedad periodontal, que son las que más prevalencia tienen.
Al prevenirlas o tratarlas a tiempo evitarás la mayor parte de problemas de salud que puede haber en la boca.
Si tienes miedo al dentista podemos ayudarte con diferentes estrategias para hacerle frente, e incluso ofrecerte los servicios de un psicólogo especilizado que colabora con nosotros para ayudar a superar la fobia al dentista.
Implementamos procesos de desesibilización especialmente en niños, para que el consultorio sea un espacio donde se sienta seguros, colaboren y puedan experimentar tratamientos odontológicos de básicos a complejos. El refuerzo positivo y evitar palabras que puedan generar miedo o ansiedad en ellos es clave. Recordemos que el temor a lo nuevo es parte del proceso y no un obstáculo.
En casos especiales podemos practicar una sedación consciente que permite una actitud más relajada y colaborativa del paciente, permaneciendo despierto pero libre de tensiones.